La reina del rock argentino, Fabiana Cantilo, tiene un nuevo álbum, “Ahora”, donde se anima a mostrar un poco de su lado oscuro y también a poner en tapa un cuadro pintado por ella misma.

 

Altísima. Flaca. Feliz. Así se la ve a Fabiana Cantilo cuando habla de su nuevo álbum Ahora, que salió a la calle en noviembre con un listado de nuevas y sólidas canciones propias. Dice que se cansó de salir, que ya la noche la aburre y que tampoco escucha mucha música. La reina del rock, está, según dice, tratando de “achicar el sonido” de sus canciones y sus discos, y mientras tanto mantiene aún intacta sobre su cabeza la corona rockera.

 

Más en calma que en los comienzos de su carrera, ahora disfruta más del día, y en las noches ve tele. “No sé qué hacer ahora que se terminó El Elegido… ¿Qué voy a ver?”, es una de las primeras preguntas que se hace Cantilo justo al comienzo de la entrevista. Y no será la última. Con la misma soltura que pregunta, responde, se ríe y cuenta todo lo que uno quisiera saber sobre la vida de una reina.

 

 

 

–En este álbum abandonaste los covers, ¿por qué?

 

–Hice dos discos nomás de covers. Antes, en todos mis discos ponía covers de temas ya hechos que eran inéditos. Es una propuesta que me habían hecho muchas veces, y al fin lo hice porque me convenció Afo Verde. Me dije, “Bueno, vamos a ver qué pasa”, y me fue bárbaro. De paso aproveché para colar uno con temas míos, “Hija del rigor”.

 

–¿Componés mucho?

 

–Siempre estoy haciendo cositas que después me van quedando colgadas. Este disco tiene muchas cosas de antes. Creo que me pongo a tocar y me sale. Frente a la presión que implica preparar un disco, uno se pone a tocar más, que es lo que tendría que hacer. Hay épocas en que me agarra la guitarroncia y otras que no. En el caso de este disco, no me acuerdo cuándo compuse los temas. Sé que los rescatamos de antes; eran demos de épocas de las que vivía en Tigre y me parece que me habían dejado una computadora o grababa en el teléfono. ¡Cero estudio, porque al teléfono lo tenés ahí y no tenés que armar nada: sólo tenés que apretar un botón y listo!

 

–¿Por qué pusiste un cuadro tuyo en la tapa de este disco?

 

–Pinto desde los ocho años. Heredé las cualidades de mi papá, Gabriel Cantilo, que es artista plástico. Desde muy pequeña hago esculturas, y también toco la guitarra desde que soy chiquita, siempre dibujé mucho. El año pasado me puse a pintar un montón de cuadros, y de esa camada salió este, que estaba sin pintar. Había dejado, ¡es que dibujé tanto, tanto en mi vida! Es como que me había autocansado, pero durante muchos años dibujé historietas de aventuras, de amor y de cowboys.

 

–¿Y dónde están?

 

–¡Las perdí! Me las olvidé en un departamento y me quiero matar. Quedaron por ahí, tiradas en la vida, no sé quién las tiene. Siempre me lo pregunto. Quién las tendrá, ¿no?

 

–¿También te pasa cansarte de las canciones?

 

–No sé si de hacerlas, sí de cantarlas. Pero las tenés que cantar porque a la gente le gusta, y no tiene la culpa de que vos te hartes. Como son tantas, a esta altura puedo ir intercambiándolas, sumando algunas, dejando de lado otras y repetimos alguna vieja. Por ejemplo ahora estoy tocando “Amo lo extraño”, del disco Detectives, que es una canción que me gusta mucho. Los otros días canté una de Joan Manuel Serrat que me encanta, “El romance del curro”, la voy a sacar. Estuve tocando covers de Aerosmith, uno de Sheryl Crow. Son gustitos para mí y a la audiencia le gusta.

 

–¿En serio que tus canciones se toman como canciones para chicos?

 

–Sí. Bueno, “Mary Poppins y el deshollinador”, por ejemplo, les encanta a los niños. Muchos me decían: “Hacé canciones para niños”, pero… ¡si ya hago! Ya le gustan a los nenes, ¿entonces para qué les voy a hacer para ellos si les gusta lo que hago? En este disco igual me parece que ya da un poco más de miedo. Como una película de terror. ¡Ahora le tapan los oídos a los nenes, porque es un disco más oscuro! (risas).

 

–Insistís en que es oscuro. ¿Por qué elegiste este repertorio?

 

–Tenía 30 canciones y no me podía decidir. La elegí junto con Rafa Vila, a él se le ocurrió que estas sean las canciones, y le agradezco que haya dejado esas dark, porque estaba de acuerdo con mostrar el lado oscuro de mí. Estuvo bueno. De hecho, para el corte yo quería que vaya “Meteoritos”, porque para mí hay que tirarse a la pileta con todo. Si me preguntás a mí, mando “Meteoritos”, pero hay que transar con todo, y los demás saben de márketing y te empiezan a decir: “No, no es muy radial y bla, bla, bla.” Después llega un momento en el que decís: “¡Bueno, hagan lo que quieran, tomen el disco, si ya no me pertenece! (risas).

 

–En un tema contás de cuando estuviste internada.

 

–¡Sí! Ahora es muy gracioso, pero  en ese momento no. Yo quería dormir, pero se pensaron que me quería escapar. Estuve dos días atada a la cama, era horrible, pero me salí con la mía: no usé chata ni me dieron de comer en la boca. Hasta que no me desataron… no sé cómo hice para no hacer pis, esa parte no me la acuerdo, pero sí, si no no comía nada cómo iba a hacer pis.

 

–¡Un espanto!

 

–Y sí… Pero lo aprendí: lo que no te mata, te fortalece.

 

–¿Y hoy cómo son tus noches?

 

–Es un opio mi vida. No salgo nunca, no salgo más, vivo con mis gatos, tranquila, hago mis cosas, me entreno, hago mis terapias. Hago gimnasia y natación. Me canso, llego a mi casa y me gusta ver películas en la tele. Aparte, al otro día me tengo que levantar temprano. Ya salí mucho de noche, toda mi vida, y aprendí que no pasa nada,  me aburre mucho.

 

–Pero cuando comenzaste en esto, te alucinaba la noche, ¿no?

 

–Sí, yo tocaba en pubs y lo conocí a Miguel Zabaleta y él me presentó a Melingo y un día fuimos a la casa de Melingo, donde estaban las Bay Biscuits… Bah, estaban todos ahí, ¡yo me morí! Me encantó todo eso de teatralizar la música, de disfrazarse, y ahí me hice amiga de todos. Después apareció Charly en escena y era la figurita nueva: todo el mundo quería estar con Charly. En esa época me explotó el cerebro entre Los Twist y Charly, y me fui con Fito a hacer folklore. Después fui nuevamente succionada por el rock, pero ahora estoy buscando otro sonido, lo voy achicando cada vez más.

 

–¿Te aburriste del rock?

 

–Ya no me gusta el rock así fuerte, estoy buscando sonar más suavecito. En realidad, nunca me gustó, pero no sabía cómo decirle al sonidista que baje el volumen. Me llevó un par de años decirle: “Che, bajá el sonido.” Una cosa rarísima lo que me pasó.

 

–¿Escuchás tus discos seguido?

 

–Escucho música cuando ando en bici con el mp3, o en el auto, pero en mi casa no. Escuché tanta música que ahora ya busco más el silencio. Mis discos los tiene mi mamá. ¡Es que los termino regalando y me quedo sin ninguna copia! A Información celeste no lo encontrás ni muerto, lo tenés que buscar en Mercado Libre. Ni yo lo tengo, pero lo tiene mi mamá y no lo larga ni en pedo, así que lo voy a buscar en su casa.

 

–¿Costó ser la reina del rock?

 

–La reina del rock… Yo soy una sobreviviente. Nadie sabe cómo estoy acá sentada charlando con vos. Llega el que no se cansa. A mí, la música me sigue. Es como un ángel que tengo, que me hace seguir y seguir, ¿qué voy a hacer si no? (Piensa) Si un día me canso me dedico a la pintura, a las esculturas y listo.

 

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