Múltiple y abierta en su generosa oferta de situaciones sentimentales, Tengo algo que decirles es una película con condimentos típicos de la comedia italiana pero ataviada con elementos de un cine europeo más costumbrista y contemporáneo. Matices que habrá que atribuir a Ferzan Ozpetek, cineasta formado en Italia pero de origen turco. Sea cual fuere su estilo, la catarata emocional –disfuncional– del film lo vuelve irresistible de principio a fin.

Comedia dramática ambientada en un pueblo del sur de Italia con una fuerte raigambre tradicionalista, Tengo… narra una historia atravesada por más de una circunstancia de sexualidad diferente, que provocará un tembladeral dentro de ese marco de hábitos rígidos y anacrónicos. Un joven aspirante a escritor vuelve de Roma y participa de una cena hogareña, donde el padre hablará del futuro familiar y empresarial, mientras que dos de sus hijos harán sorprendentes revelaciones personales.

Dotada de una estructura relativamente clásica, Tengo… guarda misterios bajo la manga que se extienden a un final con toques poéticos y silenciosos. Elementos que no hacen más que enriquecer los atributos de esta pequeña y sensible gema, estupendamente dirigida e interpretada.

(Crítica de Amadeo Lukas en la revista “Veintitrés”, a propósito del estreno en Argentina de la irresistible comedia italiana “TENGO ALGO QUE DECIRLES”, dirigida por Ferzan Ozpetek y protagonizada por Riccardo Scamarcio y Alessandro Preziosi).

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